En octubre de 2020 la Fraternidad San Pío X celebrará su Jubileo de Oro en Lourdes

Agosto 24, 2019
Origen: fsspx.news
Lourdes

Fundada por Monseñor Marcel Lefebvre el 1 de noviembre de 1970, la Fraternidad San Pío X cumplirá cincuenta años en 2020. Por decisión de su Superior General, el Padre Davide Pagliarani, celebrará su Jubileo de Oro en Lourdes, durante la peregrinación internacional en honor a Cristo Rey, los días 24, 25 y 26 de octubre de 2020. En 2008, se celebró el vigésimo aniversario de las consagraciones episcopales en la misma ciudad mariana.

El anuncio de este Jubileo de Oro es una excelente oportunidad para recordar los estrechos lazos que unieron a San Pío X con Lourdes.

San Pío X y Lourdes

La basílica subterránea de la ciudad mariana lleva el nombre de San Pío X, santo patrón de la Fraternidad, porque el Santo Papa tenía vínculos personales con el santuario mariano. Su hermana, María Sarto, declaró: "Era muy devoto de Nuestra Señora de Lourdes, de quien tenía una pequeña imagen que besaba a menudo... Sé que fue por orden suya que se inauguró, en los jardines del Vaticano, una capilla dedicada a la Virgen de Lourdes, y que él mismo asistió a la inauguración donde yo estuve presente".

Otro testimonio de la particular devoción de San Pío X a Nuestra Señora de Lourdes, es el de Monseñor François-Xavier Shoepfer, quien fue obispo de Tarbes de 1899 a 1927. Este último recibió una carta del Papa recién electo, pidiéndole que confiara su pontificado a la Virgen María.

Este prelado informó a su diócesis que el Papa quería construir una réplica de la Gruta de Massabielle en los Jardines del Vaticano: "Este proyecto se debe a la iniciativa personal de nuestro Santo Padre, el Papa. Es sabido de todos el culto que Pío X ha dedicado a la Virgen de los Pirineos. Esta tierna devoción de nuestro futuro papa fue la que dio pie, dos años antes, al proyecto de realizar una visita a Lourdes encabezando una peregrinación italiana, un proyecto que el cardenal Sarto tuvo que abandonar debido a su estado de salud. Y desde su llegada al pontificado soberano escribió "al modesto obispo de Tarbes" [es el mismo Monseñor Shoepfer quien se hace llamar así] una de las primeras cartas con su firma, para expresar en un lenguaje de una sencillez conmovedora, sus sentimientos de tierna devoción por aquella a la que invocamos en la milagrosa Gruta". 

El 29 de marzo de 1905, cuando se inauguró la reproducción fiel de la Gruta, en los Jardines del Vaticano, el obispo de Tarbes explicó el profundo significado del proyecto finalmente realizado: "Oh Nuestra Señora de Lourdes, cuyo Santuario ha quedado hoy unido y sellado por Pío X a la roca firme de San Pedro, dígnense tus manos todopoderosas y misericordiosas, sellar la unión de Francia con la Iglesia, la unión de la Hija Mayor con su Madre". La idea de ese pacto establecido entre la roca milagrosa de Massabielle y la roca mística del Vaticano, nunca se separó de Pío X, quien lo evocó muchas veces en sus discursos con términos conmovedores.

Su secretario de Estado, el cardenal Rafael Merry del Val, también se hizo eco de los numerosos testimonios de la especial devoción del Santo Papa: "Durante sus caminatas por los Jardines del Vaticano, solía visitar la capilla de Nuestra Señora de Lourdes".

Lourdes "centro del culto mariano y trono del misterio eucarístico"

San Pío X otorgó muchos favores espirituales y muestras de estima al santuario de Lourdes, con motivo del cincuentenario de las Apariciones. Extendió a la Iglesia universal la fiesta de la aparición del 11 de febrero. Introdujo la causa de beatificación de Bernadette. Agradeció a Nuestra Señora por haber establecido en Lourdes "la sede de su inmensa bondad". Hizo hincapié en el vínculo que existe en Lourdes entre la piedad hacia la Madre de Dios y la piedad hacia Nuestro Señor, y rindió este conmovedor homenaje: "La gloria única del Santuario de Lourdes radica en el hecho de que las personas de todos los pueblos del mundo se sienten atraídas en este lugar por María para adorar a Jesucristo en el sacramento augusto, de modo que este santuario, a la vez el centro del culto mariano y el trono del misterio eucarístico, supera, al parecer, en gloria a todos los demás en el mundo católico (Carta del 12 de julio de 1914, A.A.S.VI, 1914, pp. 376).

San Pío X ofreció, a lo largo de su vida, muchos testimonios de su gran devoción a Lourdes. Fue así que, con gran emoción, el día después de su canonización, la noche del domingo 30 de mayo de 1954, los fieles presentes pudieron escuchar las campanas de la Basílica de Santa María la Mayor, recibiendo con la melodía del Ave María de Lourdes, al final de una procesión triunfal, el relicario que contenía los restos del santo papa.

Giuseppe Sarto fue ordenado sacerdote el 18 de septiembre de 1858, durante el año de las apariciones de Lourdes. Pío X fue canonizado por Pío XII el 29 de mayo de 1954, en el año del centenario de la proclamación del dogma de la Inmaculada Concepción por Pío IX.