Fiesta de la Transfiguración de Nuestro Señor Jesucristo

Agosto 06, 2019
Origen: fsspx.news

El 6 de agosto se celebra la fiesta de la Transfiguración de Cristo, un gran evento, donde, por segunda ocasión, Dios Padre proclama a Jesús como su Hijo unigénito muy amado. Al resplandecer frente a Pedro, Santiago y Juan, en el Monte Tabor, Cristo reveló su gloria divina a los discípulos y fortaleció su fe antes de la Pasión.

El episodio de la vida de Cristo relatado por los Evangelios sinópticos manifiesta la divinidad de la Palabra de Dios que vino a habitar entre los hombres. 

En un monte alto, alejado, el rostro de Cristo comienza a resplandecer como el sol, mientras sus vestiduras se vuelven blancas como la luz (Mt 17, 2). Con Él están los apóstoles principales: San Pedro, cabeza de la Iglesia; Santiago, el primer apóstol mártir; San Juan, el discípulo a quien Jesús amaba (Lc 9, 28).

Testigos de la gloria de su Maestro, los apóstoles también reconocen a Moisés y Elías que hablan con Cristo en majestad. Estas dos figuras simbolizan la Ley y los Profetas, y la profunda unidad entre el Antiguo Testamento y la realidad mesiánica que se cumple en el Nuevo.

Como explica san León Magno: "Todo lo que se usaba para dar testimonio en la antigüedad se encuentra en la enseñanza del Evangelio. Las páginas de ambos pactos se confirman mutuamente, y a aquél, que los antiguos símbolos habían prometido bajo el velo del misterio, el resplandor de su gloria lo muestra manifiesto y cierto. Porque, como dice San Juan, "la ley fue dada por medio de Moisés, pero la gracia y la verdad nos llegaron por medio de Jesucristo", en quien se cumplieron tanto la promesa de las figuras proféticas como el sentido de los preceptos de la ley. Porque por su presencia enseña la verdad de la profecía, y por su gracia hace posible la práctica de los mandamientos".

Ésta es la gloria de Cristo, verdadero Dios y verdadero Hombre, que es celebrado por la liturgia para animar al pueblo cristiano a no temer los sufrimientos y las cruces de esta vida. Es a este precio que la recompensa de la vida eterna y la bienaventuranza del Cielo se ganan.

Fue el Papa Calixto III quien extendió la fiesta de la Transfiguración como solemnidad a toda la Iglesia. De hecho, la noticia de la victoria de Belgrado llegó a Roma el 6 de agosto de 1456.

Después de la caída de Constantinopla en 1453, el sultán Mehmet II sitió Belgrado. Gracias a las heroicas acciones de las tropas de Michel Szilágyi y al contraataque encabezado por Jean Huniade, por no hablar de la decisiva acción del legado del Papa, San Juan de Capistrano, esta victoria decidió el destino de la Cristiandad frenando la invasión de la corriente del islamismo.