Meditación de los Misterios Gozosos del Rosario

1er Misterio Gozoso
La Anunciación

En Fátima la Virgen María pidió a los tres pastorcitos rezar el Rosario todos los días. Qué es el Santo Rosario sino la repetición de las palabras que Dios mismo dirigió a María a través del arcángel Gabriel el día de la Anunciación: Dios te salve María, llena eres de gracia. Cada vez que rezamos esta oración recordamos a la Virgen María este gran día de felicidad para ella, en el que el Todopoderoso le pidió ser la Madre de Dios, y a lo cual la Virgen contestó con su Fiat, Hágase en mí según tu palabra. Por lo tanto, el rezo de esta oración le agrada mucho, y por eso la Santa Iglesia ha favorecido siempre esta forma de oración. De hecho, usamos la expresión Corona del Rosario para designar esta devoción, ya que esta oración multisecular se compara a una corona de flores que se ofrece a nuestra Madre querida del cielo. Es como un homenaje de nuestro amor y agradecimiento hecho a la Virgen, y no hay que dudar que su Corazón Inmaculado se llena de alegría cada vez que nos oye rezar de nuevo las palabras del ángel Gabriel. Cada Avemaría es una flor de amor que echamos a la Virgen María, nuestra reina.

Sin ella, sin su Fiat, no hubiéramos tenido a nuestro Salvador: Dios no se hubiera encarnado. ¿Qué hubiera sido de nosotros? Hubiéramos sido abandonados a nuestra triste suerte de pecadores. Renovemos, pues, nuestras acciones de gracias a esta Madre tan querida, especialmente rezando el Santo Rosario.  

Este “sí” que dio la Virgen en respuesta al pedido de Dios, nos recuerda también el “sí” que dieron los tres pastorcitos a la “Bella Dama”, como ellos la nombraban al principio: “Sí, queremos ofrecernos a Dios en reparación de los pecados”. Nos quedamos admirados al contemplar la generosidad de estos niños. ¿Queremos agradar a Dios?, correspondamos a sus gracias, a sus llamados, sin restricción alguna. Las almas han de ser generosas con su Dios como lo fueron estos pequeños niños, y en especial, las almas llamadas a entregarse completamente a Dios, sea volviéndose otro Cristo por el sacerdocio, sea por los votos de religión en la vida consagrada. Nuestro mundo moderno vive en el egoísmo: nadie piensa que quizás Dios lo llama a algo más alto, y si lo piensa, no quiere darse a Él o no se siente forzado / movido a hacerlo.

Pidamos, pues, a la Virgen, cuando rezamos el Rosario, la gracia de no negarle nada a Dios y de enviarnos muchas vocaciones que respondiendo al llamado con un Sí, puedan contribuir al triunfo de su Corazón Inmaculado.

2o Misterio Gozoso
La Visitación

Después de la Anunciación, la Virgen María, avisada por el Ángel, de que su prima Isabel está ya en el sexto mes de embarazo, corre a visitarla. Apenas ha entrado en la casa de su prima, San Juan Bautista queda purificado del pecado original y santificado en el seno de su madre. Eso se debe a la presencia de Dios en el seno de la Virgen María, que es el Trono de Dios, como cantamos en las Letanías Lauretanas.

Rezad todos los días el Rosario, pide la Virgen a los pastorcitos. Así nosotros también recibiremos abundancia de gracias de parte de Dios por intercesión de su madre, al repetir con Santa Isabel estas palabras: Bendito es el fruto de tu vientre. Además, como lo recordó Sor Lucía:

La Santísima Virgen, en estos últimos tiempos que vivimos, ha dado una nueva eficacia al rezo del Rosario. De tal manera que no hay ningún problema, por más difícil que sea, temporal o sobre todo espiritual, referido a la vida personal de cada uno de nosotros, de nuestras familias, de las familias del mundo o de las comunidades religiosas, o a la vida de los pueblos y de las naciones, no hay ningún problema, digo, por difícil que sea, que no podamos resolver por el rezo del Santo Rosario.

Teniendo una oración tan poderosa a nuestro alcance, no podemos guardar esta maravilla sólo para nosotros. Al ejemplo de la Virgen María que llevó a Jesús a su prima Isabel, hemos nosotros de ser misioneros y llevar este mensaje de la Virgen María a los que nos rodean.

 Cuando estemos en la tribulación, cuando nuestra familia tenga dificultades, recemos todos los días el Rosario y obtendremos de Dios, por la intercesión de la Virgen María, la gracia de sobrellevar estas pruebas. Enseñemos a la gente a rezar el Rosario después de la Santa Misa, pues no hay oración más eficaz para solucionar cualquier tipo de problema, empezando con los niños. No pensemos que no son capaces de rezar tanto tiempo. Jacinta sólo tenía 7 años cuando se le apareció la Virgen, y eso no le impidió rezar todos los días al menos tres Rosarios.

Virgen Santísima, dadnos la gracia de ser misioneros alrededor de nosotros y de difundir la devoción a vuestro Corazón Inmaculado con el rezo del Rosario.

3o Misterio Gozoso
El Nacimiento del Salvador

El día del Nacimiento del Salvador los ángeles llamaron a los pastorcitos para que fueran a encontrar al niño Jesús en Belén y se quedaran algún tiempo en su compañía, junto con María, su Madre. De la misma manera, una estrella milagrosa indicó el camino a los Reyes Magos. Todos ellos pudieron experimentar lo dulce que es estar en la presencia de nuestro amado Salvador y de nuestra Madre del Cielo.

Pues, con el rezo del Rosario, tantas veces pedido por la Virgen María en Fátima, también podemos nosotros quedarnos en la presencia de Jesús y de María y disfrutar así de esta santa compañía. El rezo del Rosario nos ayuda a meditar sobre los principales misterios de la vida de Nuestro Señor y de la Virgen María. Esto se hace al anunciar los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos, que abarcan toda su vida. Cada día vamos profundizando estos misterios y descubrimos aspectos desconocidos anteriormente. Ya que meditamos sobre misterios que por su naturaleza nos sobrepasan, nunca podremos decir que hemos agotado la materia. Siempre tendremos nuevas cosas que aprender junto a Jesús y María. Los mismos Padrenuestros y Avemarías nos ayudan a meditar.

El rosario no es una oración repetitiva y aburrida como lo piensan, pues no han comprendido lo bella que es esta oración. Ciertamente, se repiten las mismas oraciones, pero cuando uno ama, no se cansa de repetir a su ser querido que lo ama. ¿Quién se cansa de contemplar un lindo paisaje? No nos cansamos tampoco de renovar el mismo gesto de respiración desde nuestro nacimiento hasta nuestra muerte. Pues bien, en el Rosario repetimos en cada Padrenuestro que tenemos un Dios y que queremos que todo se haga según su voluntad y que reine sobre nuestros corazones; y en cada Avemaría que María es Madre de Dios, el título más alto que una criatura pueda tener.

El Rosario nos ayuda, pues, a pensar en Dios y en María, a estar en su presencia en lo más profundo de nuestra alma. ¿No es aquello un remedio a la indiferencia y al olvido generalizado de Dios hoy en día? ¿Queremos que triunfe el Corazón Inmaculado de María y que Jesucristo reine sobre las naciones? ¡Sí!, pero primero deben reinar en nuestras almas y eso no se puede mientras olvidamos que Dios existe y que le debemos todo honor y gloria. La Virgen María nos da con el rosario un medio para que las almas se acerquen a Dios y reine en sus corazones y en las naciones.

¡Virgen María, dadnos la fidelidad a nuestro Rosario diario!

4o Misterio Gozoso
La Presentación del Niño Jesús en el Templo y la Purificación de la Virgen María

El mundo en el cual vivimos está invadido por el mal, por el pecado. Todo nos invita a alejarnos de Dios: somos atraídos por los bienes de este mundo, por sus honores, por sus placeres. Los espectaculares que vemos en las carreteras y las revistas, que por desgracia a veces vemos en los puestos de periódicos, nos pueden dar una idea de la disolución moral que nos rodea. Las modas se vuelven cada vez peores: se hace todo para seducir y provocar los instintos más bajos de nuestra naturaleza, herida por el pecado e inclinada hacia el mal. La corrupción ha llegado a tal grado que lo que nos hubiera parecido inaceptable hace algunos años, ya nos parece normal... Nuestra apreciación de las cosas ha sido cambiada por tantos ataques contra el pudor. El Papa Pío XII hablando de la moda decía que “ahora, muchas niñas no ven nada malo en seguir ciertos estilos desvergonzados como lo hacen muchas ovejas. Seguramente se ruborizarían si tan solo pudiesen adivinar las impresiones que hacen y los sentimientos que evocan en aquellos que las miran.” ¿Cómo podremos mantenernos puros en este mundo de impurezas? La Virgen María nos ha dado un antídoto, una seguridad al alcance de todos: es la oración del Rosario, una oración muy fácil de hacer.

La pequeña Jacinta quedó muy marcada por una revelación que le hizo la Virgen María. Después de haber visto al infierno y a tantas almas que caían en este lugar, preguntó a la Virgen qué tipos de pecados podía hacer tanta gente para merecer ir a este lugar de eterna condenación, y recibió como respuesta que justamente los pecados que llevan más almas al infierno son los pecados de la carne. Desde entonces quiso reparar por los pecadores, quiso sufrir para obtenerles el perdón divino: Muchas almas se condenan porque no hay nadie que rece y se sacrifique por ellos. Podemos nosotros cambiar esto cuando rezamos el Santísimo Rosario. No olvidemos que, por el fácil rezo del Rosario, no sólo nos protegemos de las caídas propias, sino que también podemos proteger y salvar a muchas almas.

Virgen María, dadnos la gracia de mantenernos puros, de saber hacer penitencia y de rezar por la conversión de los pobres pecadores.

5o Misterio Gozoso
Jesús perdido y hallado en el Templo

Los días de nuestra vida cotidiana no deben ser muy diferentes de los de la Sagrada Familia en Nazaret, ni tampoco de los de los tres pastorcitos de Fátima. A simple vista hasta podemos decir que son muy monótonos, porque hay que repetir todos los días las mismas cosas: levantarse, ir al trabajo, comer y volver para dormir. Es la suerte que nos toca a todos.

 En Fátima la Virgen declaró a los pastorcitos que era la Virgen del Rosario. Entonces, ¿por qué no rezar las tres partes del Rosario cada día para hacerlos menos monótonos? Tenemos tantas cosas que decir y confiar a la Virgen María. No podemos imaginarnos a la Virgen María pasando todo su día en sus labores, sin unir su mente a Dios por la oración. ¿Qué nos impide, pues, rezar el Rosario cuando estamos en el transporte de camino al trabajo? ¿Nos hemos dado cuenta de la cantidad de horas perdidas en estos desplazamientos? ¡Cuántos Rosarios hubiéramos podido rezar! Dios nos pedirá cuenta del tiempo que nos otorgó en nuestra vida. Llegados a la muerte será demasiado tarde para lamentar el tiempo perdido. Aprovechemos de ahora en adelante el tiempo que tenemos a nuestra disposición. Gustemos de rezar una parte de nuestro Rosario cuando se presenta un tiempito libre.

Esta buena costumbre no sólo nos permitirá no perder el tiempo, sino que nos ayudará a no malgastarlo en la ociosidad, que es la madre de muchos vicios, o en diversiones malsanas. Nos permitirá pensar regularmente en Dios, lo que ayudará a vivir habitualmente en Su presencia. Hay que inculcar esta buena costumbre a todos desde la tierna edad. Una oración tan fácil, tan al alcance de todos, con tantas ventajas y tanto poder no se puede despreciar.

En cada una de las 6 apariciones que presenciaron los pastorcitos de Fátima, la Virgen les pidió rezar el Rosario. Rezaban varios por día, más de tres, en tanto cuanto se les permitió su salud. ¡Eran niños! Sepamos, pues, vencer nuestra pereza, porque de eso se trata, y transformemos los minutos de nuestra vida en momentos de eternidad al rezar durante el día. Evidentemente, eso nos costará un poco al principio, como todo, pero la perseverancia dará buenos frutos.

Virgen María, dadnos la gracia de amar el rezo diario del Rosario. ¡Que nada pueda impedirnos el rezar con devoción sus tres partes hasta nuestra muerte!