¡Feliz fiesta de Nuestra Señora del Carmen!

Julio 16, 2019
Origen: fsspx.news

El 16 de julio de 1251, Simón Stock, superior general de la Orden de los Carmelitas, abrió su corazón a la Santísima Virgen María — La Flor del Monte Carmelo — para pedirle ayuda para sí y para la orden que dirigía.

Entonces, acompañada por una multitud de ángeles, la Santísima Virgen se le apareció llevando en sus manos el escapulario de la orden y le dijo: “Esto será para ti y para toda la orden carmelita un privilegio: cualquiera que muera vestido con este escapulario no sufrirá el fuego eterno”. Vestir el escapulario carmelita es una señal de predestinación, así como rezar el santo rosario.

Nuestra Señora se apareció al papa Juan XXII y le dijo: “Como una tierna madre, descenderé al purgatorio el sábado siguiente a la muerte de quienes hayan vestido el escapulario y los llevaré a las mansiones celestiales de la vida eterna”. Este privilegio fue promulgado y enseñado por dicho papa en la famosa bula Sacratissimo Uti Culmine, de 1322. Aun así, la Santa Sede no dio su ratificación definitiva hasta 1908, durante el pontificado de san Pío X.

San Alfonso dice: “Así como los hombres se enorgullecen de que otros lleven sus trajes distintivos, la Santísima Virgen María se complace cuando sus siervos visten su escapulario como una marca distintiva de consagración a su servicio y de su condición de miembros de la familia de la Madre de Dios”.

El papa Benedicto XV concedió 500 días de indulgencia cada vez que se besara el escapulario. La maternidad de María no se limita solo a los católicos, sino que se extiende a todos los hombres.

Se han obrado muchos milagros de conversión en acatólicos de buena voluntad que han llevado y practicado la devoción al escapulario.

En Lourdes, la Virgen escogió el 16 de julio de 1858, fiesta de Nuestra Señora del Carmen -en que la Iglesia conmemora su aparición a San Simón Stock- para aparecerse por decimoctava y última vez. En efecto, se apareció a Santa Bernardita en la fiesta de Nuestra Señora del Carmen.

Nuestra Señora de Fátima, el 13 de octubre de 1917, apareció con el escapulario carmelita en su mano, manifestando a los niños videntes -Lucía, Jacinta y Francisco- su intención de que todos los hombres vistan tal escapulario.

María nos enseñó el valor del escapulario. Cuando lo usamos como una oración, Nuestra Señora nos lleva al Sagrado Corazón de su Divino Hijo. Es bueno, por tanto, tomar el escapulario en la mano cuando nos dirigimos a Nuestra Señora. La oración dicha así, mientras se sostiene el escapulario místico, no puede ser más perfecta, sobre todo en los momentos de tentación en que más necesitamos la poderosa intercesión de la Madre de Dios. El maligno espíritu se ve completamente impotente cuando aquel que lleva el escapulario invoca a María con devoción.

El escapulario representa tres cosas: Es un signo de nuestra Fe católica, por la cual nos hacemos hijos y siervos de María. Es un signo de nuestro amor hacia la Madre de Cristo, quien es también nuestra propia madre espiritual. Es señal de la protección de Nuestra Señora, que cuida de sus hijos y servidores.