El escapulario de la Virgen del Carmen

Julio 16, 2018
Origen: Distrito de México

El 16 de julio es la fiesta de la Virgen del Carmen, y por ello en este artículo hablaremos sobre la historia y utilidad del escapulario del Monte Carmelo.

La Historia del escapulario del Carmen: ¿Qué es el escapulario?

El escapulario de Nuestra Se­ñora del Carmen debe su nombre a la palabra latina “escápula”, que significa “hom­bros”. Es un po­deroso sacramen­tal, es decir, es un signo sagrado según el modelo de los sacramen­tos, por medio del cual se confieren efectos, sobre todo espirituales, que se obtienen por la intercesión de la Iglesia, poder conferido por Nuestro Se­ñor Jesús cuando dijo a sus Apóstoles: “Todo lo que ustedes aten en la tierra, quedará atado en el cielo, y lo que desaten en la tierra, quedará desatado en el cielo” (Mt 18:18). El término «atar y desatar», para los judíos, significa que ellos pueden declarar lo que «está permitido o y lo que no está permitido para el bien de la Iglesia»

En su forma original, el Escapulario es una parte del hábi­to monástico (el traje que llevan los monjes). Se compone de dos grandes piezas de tela, conectadas en el centro por unas tiras más es­trechas, al igual que un delantal que cubre la parte delantera y la parte posterior del que lo usa. Las tiras más estrechas brindan una abertura a través de la cual el monje coloca su cabeza; lue­go, las tiras se ajustan sobre sus hombros, y las grandes piezas de tela cuelgan delante y detrás. Hoy en día, el té­rmino escapulario se utiliza más a menudo para referirse al sacra­mental (un objeto religioso) que tiene esencial­mente la misma forma que el es­capulario monás­tico original, pero que se compone de piezas mucho más pequeñas de tela de lana (por lo general sólo cuatro o cinco centímetros cuadrados) y unas tiras más delga­das que son de conexión. Técnica­mente, estos son conocidos como “pequeños escapularios”, y son usados por los fieles laicos, así como los de las órdenes religiosas.

“Escapulario” viene del latín scapulae, que significa espaldas. Tiene dos pedacitos rectangu­lares de tela café, unidos por dos cintas o cordones, a fin de que pu­eda colgarse sobre el pecho y la espalda del cofrade. Viene a ser el hábito de las Carmelitas sim­plificado y reducido en su tamaño para poder llevarlo cómodamente. Todo sacerdote puede impon­erlo y sólo se bendice e impone el primer escapulario. Los siguientes no necesitan bendición.

Origen del culto a la Virgen del Carmen

A la Virgen se le honra con diversos títulos que tienen su origen en algunas cir­cunstancias de la vida, en apari­ciones reconocidas por la Iglesia o en nombres de lugares en que se le ha venerado especialmente. Uno de los lugares es el Monte Car­melo, situado en Palestina, al oeste del Lago de Galilea. A finales del siglo XII, o principios del XIII, nacía en el Monte Carmelo de Palestina, la orden de los Carmelitas. El Car­melo es un lugar que tiene tradición bíblica; desde la cumbre logró con sus oraciones el profeta Elías poner término a la sequía que asolaba al pueblo de Israel (III Reyes 18:41-46).

En los primeros tiempos del cristianismo, se instalaron en este monte ermitaños que se dedicaban a rezar y que fueron llamados “car­melitas.” Pronto se formó allí una comunidad religiosa, con regla de vida aprobada por los papas, que se extendió por diversos países de Eu­ropa. El 16 de julio de 1251, la Virgen Santísima entregó a San Simón Stock, superior general de los Car­melitas, en el convento de Cam­bridge, Inglaterra, el santo escapu­lario, diciéndole: “Recibe, hijo mío, amadísimo, este escapulario de tu Orden, que será de hoy en adelante, señal de mi confraternidad, privile­gio para ti y para todos los que lo visten. Quien muriere con él, no pa­decerá el fuego eterno. Es una señal de salvación, amparo en los peligros del cuerpo y del alma, alianza de la paz y pacto siempre eterno.”

¿Quién fue San Simón Stock?

San Simón Stock nació en Inglaterra, y fue un prior general de los Hermanos de Nuestra Señora del Monte Carmelo, que tuvo sus orígenes en Palestina. Algunos de los hermanos se trasladaron a Europa en el siglo XIII y se convirtió en una orden mendicante (que vive única­mente de las limosnas). La tradición sostiene que San Simón era un hom­bre de gran santidad y devoción, que siempre en sus oraciones pidió a la Virgen que favoreciera a su Orden con algún privilegio en particular. La Virgen se le apareció sosteniendo el escapulario en la mano diciendo:“Este debe ser un signo y privilegio para ti y para todos los Carmeli­tas: quien muera usando el escapu­lario no sufrirá el fuego eterno.” En el siglo XVI, los Car­melitas comenzaron a distribuir los escapularios marrones a los laicos, llegándose a convertir así en un sacramental muy popular.

Las promesas por llevar el escapulario

El 16 de julio 1251 la Santísima Virgen María hizo esta promesa a San Simón Stock: “Toma este escapulario, será un signo de salvación, una protección en peligro y una promesa de paz. Todo aquel que muera llevando este escapulario no sufrirá el fue­go eterno. Usa el escapulario de­votamente y con perseverancia, es mi vestidura. Para ser revestidos de él, debes estar continuamente pensando en mí, y yo a su vez, siempre estaré pensando en ti y te ayudaré a asegurar la vida eterna”.

  • Si se portan como hi­jos cariñosos, yo me por­taré con ustedes como Madre amabilísima.
  • Bendeciré las casas don­de mi imagen sea hon­rada, y donde me recen cada día alguna oración.
  • Si se esfuerzan por alejar el pecado de sus vidas, yo me esforzaré por alejarlos de las desgracias y calamidades
  • Si quieren tener felicidad y santidad “hagan lo que Jesús les diga”, es decir: lean el Evangelio y traten de practicar lo que allí les recomienda Nuestro Se­ñor. Si así lo hacen, yo ro­garé por ustedes ahora y en la hora de su muerte.

La Virgen María le pro­metió, además, liberar del purga­torio a todas las almas que hayan vestido el escapulario durante su vida el sábado siguiente a la muerte de la persona y llevarlos al cielo, creencia que ha sido res­paldada por todos los pontífices.

Los milagros realizados

Entre la gran cantidad de milagros atribuidos al escapu­lario, hay algunos muy famosos que relatamos a continuación:

• En Noviembre de 1955, un avión transportando 27 pasajeros se estrelló. To­dos murieron excepto una joven. Cuando esta mucha­cha vio que el avión caía, tomó su escapulario y pidió la ayuda de María. Su­frió algunas quemaduras, su ropa fue reducida a cenizas, pero su escapulario no fue alcanzado por las llamas.

• En mayo de 1957, en West­enboden, Alemania, toda una fila de casas se había incendiado. Los habitan­tes de una de las casas fi­jaron un escapulario en la puerta principal. Cinco horas más tarde, 22 casas de la cuadra se habían vuelto cenizas. Sin embargo, en medio de la destrucción, la casa que tenía fijado el escapulario permaneció intacta. Este milagro fue comprobado por cientos de personas.

Si pierdo el escapulario o se daña, ¿debo pedir que me bendi­gan otro?

No. Una vez que se ha ben­decido formalmente el escapulario, el devoto no necesita pedir la ben­dición para futuros escapularios, sea por pérdida o daño del mismo. Ya que la gracia y las promesas des­cansan sobre el que lo posee. Sin embargo, como una gran señal de respeto, cualquier escapulario que haya sido bendecido y se haya da­ñado con el tiempo o el uso, no de­ben tirarse nunca a la basura. Deben ser quemados o enterrados.

Con el fin de recibir las gracias y promesas del escapu­lario, hay que llevarlo con de­voción. En otras palabras, hay que estar en estado de gracia:

  • Confesarse regular­mente;
  • Estar debidamente inves­tido / inscrito por un sacer­dote católico;
  • Rezar 5 décenas del Santísimo Rosario diariamente.

Estimados devotos de la Virgen del Carmen, el escapulario es un regalo del cielo, para asegurar nuestra sal­vación y la protección de la Madre de Dios. Si aún no hemos recibido la imposición formal, debemos so­licitarla lo más pronto que podamos.

Con mi bendición,
​Pbro. Gerald Fallarcuna Llamera


El Seamos Católicos es el boletín oficial del Priorato Nuestra Señora de Guadalupe de la Ciudad de México.

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