Explicación de la Santa Misa - Parte 7

Enero 25, 2017
Origen: Distrito de México

¿Conocemos realmente el tesoro que se encuentra escondido en cada Misa y el significado de cada una de las partes que la componen? ¿Estamos conscientes de la grandeza del sacrificio al que asistimos casi de manera rutinaria? En la séptima parte de esta serie de artículos explicaremos, con la ayuda de Mons. Lefebvre, el significado del Kyrie y del Gloria.

Kyrie

El Kyrie se compone de tres grupos de invocaciones a las tres Personas divinas, manifestando que la Misa se ofrece a la gloria de la Santísima Trinidad.

En la Santa Misa es donde tocamos el gran misterio de Dios; ahí es donde iremos al Padre, recibiremos al Espíritu Santo y comulgaremos al Hijo de Dios. No podemos encontrar nada más hermoso, más grande, ni más admirable que el santo sacrifico de la Misa.

El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo están activos en el santo sacrificio de la Misa. Las oraciones de la Misa lo expresan admirablemente. Recurren a la Santísima Trinidad y al Espíritu Santo, y el Hijo se dirige a su Padre y está vivo en ellas. Toda la Santísima Trinidad opera el santo sacrificio de la Misa para realizar el sacrificio del Verbo Encarnado, el sacrificio de la Cruz y el sacrificio de la redención de nuestras almas.

Gloria

La Iglesia aclama a su Redentor, Sacerdote y Rey.

El Gloria es un canto de gloria que ensalza a Nuestro Señor Jesucristo y le atribuye todos los dones y cualidades que tiene en realidad: Él es nuestro Salvador y Redentor. Ahora está en la gloria de su Padre y es realmente el único Señor y el único Altísmo. Son afirmaciones cuya repetición nos hace bien, para tener siempre ante nuestros ojos y ante nuestra inteligencia la irradiación y el lugar que tiene que ocupar Nuestro Señor al mismo tiempo en nuestras almas y en nuestra sociedad. Jesucristo tiene derecho a cantos dignos de Él y del cielo, que recuerden los de los ángeles.

1. Nuestro único Dios
 

Nuestro Señor Jesucristo es la fuente de todo y no hay nada fuera de Él. Es nuestro Dios, nuestro único Dios. "Porque Tú sólo eres Santo, Tú sólo Señor, Tú sólo Altísimo": esto es lo que es Nuestro Señor ]Jesucristo.

2. Jesucristo
 

El Nombre de Nuestro Señor Jesucristo lleva consigo una virtud salvífica y una gracia extraordinaria. Es una devoción que no es solamente la de un nombre como el nombre de los santos que se recuerda con motivo de su fiesta, no. ¡Es algo mucho más profundo! En la doctrina de la Iglesia, el Nombre de Jesús trae consigo todos los atributos y toda la virtud de Nuestro Señor Jesucristo, motivo por el cual la Iglesia quiere que nos inclinemos cuando se menciona en la liturgia. La simple expresión del Nombre de Nuestro Señor Jesucristo acarrea una enorme exigencia para todos los hombres: exige que estemos sometidos a su reino y que creamos en las verdades que ha propuesto.

3. Salvador, Sacerdote y Rey
 

"Tú que quitas los pecados del mundo, Tú que estás sentado a la diestra de Dios Padre, ten piedad de nosotros." Jesucristo es el Salvador, es Sacerdote y es Rey. Estos son los tres atributos esenciales de Nuestro Señor Jesucristo por su unión hipostática, es decir, su unión con Dios mismo en una sola Persona. Es en la Santa Misa en donde se concretan estos tres atributos.

Son tres victorias magníficas de Nuestro Señor Jesucristo. Algunos dirán que es triunfalismo. Pues sí, nosotros queremos ese triunfalismo de Nuestro Señor Jesucristo. Queremos profesar el triunfo de la Cruz en la misa. Y por eso nos arrodillamos y nos gusta arrodillarnos ante la Sagrada Eucaristía.

4. Mediador
 

Nuestro Señor Jesucristo es esencialmente Sacerdote porque es esencialmente Mediador: "Mediador entre Dios y los hombres". (1 Tim 2,5) Desde que se unió en el seno de la Santísima Virgen a un alma humana en un cuerpo humano, Nuestro Señor fue el Mediador, el Salvador y el Sacerdote. Sólo hay un mediador entre Dios y los hombres: Nuestro Señor Jesucristo. Un solo Dios, un solo Mediador, un solo Papa, un solo obispo con quien celebramos y un solo sacerdote que celebra la Santa Misa. De ahí que sólo hay una religión. No puede haber dos, pues si el sacrificio de Nuestro Señor ofrecido en la Cruz no tiene ningún valor, entonces el sacrificio de la Misa tampoco tiene ningún sentido. Todas esas falsas religiones, que son inventos humanos, no valen para nada, porque sólo hay un Mediador: el que abrió las puertas del cielo es Nuestro Señor Jesucristo con su Cruz. No se puede elegir; los que no pasan por la  Cruz de Nuestro Señor no pasan por la puerta del redil, como Él mismo lo dice. Estamos obligados a pasar por esa puerta para entrar al cielo y, por lo tanto, sólo hay una religión y un camino para ir al Cielo.

LA MISA DE SIEMPRE - Monseñor Marcel Lefebvre+<