Santa Ana, madre de la Santísima Virgen - 26 de julio

Julio 26, 2019
Origen: fsspx.news

Grande es la dignidad de Santa Ana por ser la Madre de la Virgen María, predestinada desde toda la eternidad para ser Madre de Dios, la santificada desde su concepción, Virgen sin mancilla y mediadora de todas las gracias.

Nada nos dicen los libros sagrados sobre los padres de la Santísima Virgen, pero Ana es una palabra hebrea que significa gracia. Esto nos basta para saludar en la esposa de San Joaquín al tipo de la mujer fuerte, adornada con todas las virtudes que nos pinta la Epístola de este día.

Conocemos a Santa Ana sólo por ciertas tradiciones que se pueden remontar hasta la primera mitad del siglo II. Los padres de la Virgen María constituyen el eslabón que une el antiguo Israel con el nuevo: Recibieron la bendición del Señor» y por ellos nos llega «la salvación prometida a todos los pueblos». Dieron el ser a aquella de la que había de nacer el Hijo único de Dios. De ahí que San Juan Damasceno les pueda saludar en estos términos: «Joaquín y Ana, ¡feliz pareja! la creación entera os es deudora; por vosotros ofreció ella al Creador el don más excelente entre todos los dones: una madre venerable, la única digna de Aquel que la creó».

La devoción de los fieles a Santa Ana es una prolongación de la devoción que profesan a la Santísima Virgen, de quien fue madre. El culto de Santa Ana, que nos viene del Oriente, se extendió a occidente en la época de las cruzadas. El papa León XIII elevó su fiesta a doble de segunda clase.

Veneración a Santa Ana

Una antigua tradición, que arranca del siglo II, la conoce como Santa Ana o Ana, casada con Joaquín, siendo la madre de la Virgen María y por tanto la abuela de Jesús de Nazaret. El culto a santa Ana se introdujo ya en la Iglesia oriental en el siglo VI, y pasó a la occidental en el siglo X.

En la Iglesia del Oriente ya se veneraba a Santa Ana en el siglo IV.  La mejor prueba de ello es que el emperador Justino I (+565) le dedicó una iglesia.  La devoción a Santa Ana se encuentra en los mas antiguos documentos litúrgicos de la Iglesia griega.  En el Occidente no se venera a Santa Ana, excepto quizás en el sur de Francia, hasta el siglo XIII.  Su imagen, pintada en el siglo VIII en estilo Bizantino, fue mas tarde encontrada en la iglesia de Santa María Antiqua en Roma. Su fiesta, bajo la influencia de la "Leyenda Dorada", aparece en el siglo XIII donde se celebraba el 26 Julio.

En 1382, Urbano VI publicó el primer decreto pontificio referente a Santa Ana, concediendo la celebración de la fiesta de la santa a los obispos de Inglaterra exclusivamente, tal como se lo habían pedido algunos ingleses. Muy probablemente la ocasión de dicho decreto fue el matrimonio del rey Ricardo II con Ana de Bohemia, que tuvo lugar en ese año. La fiesta fue extendida a toda la Iglesia de Occidente en 1584.

Veneración de Santa Ana en la actualidad

En la actualidad cientos de ciudades y pueblos la tienen como patrona. Santa Ana es venerada en Notre Dame D'Auray, en la diócesis de Vannes. También en Canadá, donde es la principal patrona de la provincia de Quebec. En España es venerada en diversas provincias o departamentos como en Cuenca, Burgos, Asturias, Tenerife. En muchos otros países es también motivo de culto como en Estados Unidos, Puerto Rico, Francia, Italia, Cuba, Austria, Alemania, El Salvador y México.

Oración

Oh, Dios, que te has dignado conceder a Santa Ana la gracia de ser madre de la que dio a luz a tu unigénito Hijo; haz propicio que seamos ayudados con la protección de aquella cuya festividad celebramos. Por el mismo Señor Nuestro Jesucristo.